Política
Eduardo Enríquez oficializa su aspiración al Senado por el Partido Verde y mueve el tablero político en Nariño
El panorama electoral en Nariño acaba de recibir una sacudida estratégica. El exviceministro de Transporte Eduardo Enríquez oficializó su intención de competir por un escaño en el Senado de la República con el aval del Partido Verde, un movimiento que empieza a marcar la conversación política en el departamento y que podría alterar alianzas ya establecidas.
La decisión, anunciada en un ambiente de expectativa creciente, viene acompañada de una apuesta estructurada: una lista aliada a la Cámara de Representantes por Nariño, construida bajo un formato de coalición que busca consolidarse como una fuerza competitiva para los comicios de 2026.
Una jugada de peso para Nariño
Enríquez, reconocido por su trayectoria en el sector público y por su rol en el Ministerio de Transporte, entra a la contienda con un discurso centrado en renovación, sostenibilidad y articulación territorial. Su llegada al Partido Verde fortalece el interés del partido por expandir su presencia en la región, donde tradicionalmente ha tenido participación limitada pero con base electoral en crecimiento.

La coalición para la Cámara: una apuesta calculada
La lista aliada para la Cámara será clave en esta estrategia. Este grupo, conformado en coalición, pretende sumar liderazgos regionales diversos, recogiendo causas ciudadanas y preocupaciones históricas del departamento, como infraestructura, seguridad, movilidad, desarrollo agrario y oportunidades para la juventud.
La intención es clara: construir un bloque político con identidad propia, capaz de pelear un espacio significativo en el Congreso y disputar presencia a partidos que han dominado la escena electoral nariñense por años.
Un anuncio que cambia la dinámica preelectoral
El movimiento de Enríquez ya genera reacomodos y conversaciones entre sectores políticos, organizaciones sociales y actores territoriales. Su nombre, sumado al respaldo verde, abre un nuevo frente dentro de la competencia y marca el inicio de una etapa de mayor intensidad en la carrera preelectoral.
En Nariño, donde las alianzas y la representación política han sido variables sensibles en los últimos ciclos, esta aspiración tiene el potencial de redibujar alianzas y activar nuevas disputas por liderazgos regionales.
