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El Carnaval de Negros y Blancos llenó de color a Bogotá en una celebración histórica
Bogotá vivió una jornada inolvidable con la llegada del Carnaval de Negros y Blancos, una celebración que viajó más de 800 kilómetros para recordarle al país la fuerza cultural del sur. La capital amaneció distinta: más colorida, más sonora, más viva.
Desde temprano, comparsas, músicos, danzantes y artesanos transformaron las calles en un pequeño fragmento de Pasto, regalando lo que muchos describieron como “un tris de carnaval” e invitando al país entero a disfrutar del próximo Carnaval 2026.
Un abrazo del sur a la capital
El evento fue un encuentro de memorias y afectos. La cultura pastusa llegó con su espíritu festivo, ese que convierte la tradición en arte colectivo y que convierte el baile en una forma de resistencia cultural.
Cada pintura, cada ritmo y cada sonrisa fue un recordatorio de que el Carnaval de Negros y Blancos es más que una fiesta. Es un símbolo vivo de identidad para Nariño y para Colombia.
La Plaza de Bolívar vibró al estilo pastuso
Como cierre, la Plaza de Bolívar se colmó de público que se dejó cautivar por los ritmos, trajes y esculturas en movimiento que caracterizan esta celebración declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
La capital se pintó de blanco y de negro, abrazando la alegría que viajó desde Pasto para contagiar a miles de asistentes.
Hoy Bogotá celebró, sintió y disfrutó del sur.
Una muestra de que la tradición, cuando se comparte, florece en cualquier lugar.
