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Deportes

Deportivo Pasto: entre la fe, la frustración y la impotencia de una hinchada que ya no aguanta más

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Tristeza, impotencia, bronca, desilusión, incertidumbre. Todo eso —y más— es lo que siente el hincha después de cada presentación del Deportivo Pasto, ese equipo que alguna vez llenó de orgullo al sur del país y que hoy parece caminar sin rumbo hacia un abismo del que cada vez cuesta más salir.

Lo de esta noche fue un nuevo capítulo de una historia repetida. En el arranque del partido, el conjunto tricolor mostró algo de orden y control del juego, pero sin profundidad, sin ataque, sin alma. Hasta que llegó el infortunio: un autogol de Jiménez, casi como una señal divina de que el equipo anda con el Cristo de espaldas.

Desde ese momento, el Pasto se desdibujó. Sin reacción, sin ideas, sin respuestas desde el banco técnico. Un equipo limitado, confundido, y un cuerpo técnico que parece no encontrar el camino.

🙏 La fe de Rosero y la desesperanza de la hinchada

Durante gran parte del partido, el entrenador Rosero fue visto aferrado a una camándula en su mano derecha, rezando con fe mientras el resultado se le escapaba de las manos. Pero esta vez, ni las oraciones pudieron cambiar el destino del Pasto.

Las cámaras mostraron rostros de frustración en las gradas, lágrimas contenidas, y un murmullo generalizado que resume el sentir de toda una región: “¿Cuándo terminará esta pesadilla?”

💔 Un ciclo que parece no tener fin

El hincha tricolor ya no pide milagros, pide alivio. No importa cómo termine la temporada, lo único que muchos desean es que termine ya, para no seguir sufriendo partido tras partido, implorando por una victoria que parece nunca llegar.

Mientras tanto, el Deportivo Pasto sigue atrapado entre la fe y la desilusión, con una afición que, a pesar del dolor, no deja de acompañar, porque amar al tricolor no es una elección… es una condena que se lleva en el alma.