Opinión
Doble calzada Pasto–Catambuco: una obra entre promesas, retrasos y preguntas sin resolver
La doble calzada entre Pasto y Catambuco ha sido presentada durante años como uno de los proyectos de infraestructura más importantes para la capital nariñense. Se anunciaron avances, se socializaron estudios y en distintos momentos incluso se habló de fechas para iniciar su ejecución.
Sin embargo, pese a las expectativas generadas, la obra continúa sin materializarse y hoy las preguntas superan las respuestas.
De los anuncios al debate sobre los recursos
Durante los últimos años, diferentes autoridades nacionales, regionales y municipales han destacado la importancia de este proyecto para mejorar la movilidad, reducir los tiempos de desplazamiento y fortalecer la conectividad del sur del país.
Pero el panorama comenzó a cambiar cuando la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) advirtió sobre una situación que encendió las alarmas: los recursos disponibles no serían suficientes para cubrir el costo total de la obra.
La diferencia entre el presupuesto estimado y los recursos actualmente asegurados abrió un nuevo debate sobre la viabilidad financiera del proyecto y los mecanismos necesarios para garantizar su ejecución.
El aumento en el valor de los predios
Más recientemente, la discusión tomó un nuevo rumbo tras declaraciones de la ministra de Transporte, quien planteó una pregunta que hoy genera múltiples interrogantes:
¿Por qué no se frenó a tiempo el incremento en el valor de los predios necesarios para desarrollar la obra?
El aumento en los costos de adquisición de terrenos podría representar un impacto significativo en el presupuesto final del proyecto y convertirse en uno de los factores que han complicado su avance.
La inquietud ha puesto sobre la mesa la necesidad de revisar las decisiones adoptadas durante las diferentes etapas de planeación y gestión de la iniciativa.
Una obra estratégica para Pasto y Nariño
La importancia de la doble calzada va mucho más allá de una simple ampliación vial.
Para miles de ciudadanos, comerciantes, transportadores y empresarios, esta infraestructura representa una oportunidad para mejorar la movilidad en uno de los corredores más transitados de la región, reducir la congestión vehicular y fortalecer la competitividad del departamento.
Por esa razón, cada nuevo anuncio o retraso genera expectativa entre los nariñenses.
¿Qué pasó realmente?
Hoy la discusión gira alrededor de varios interrogantes que siguen sin una respuesta definitiva:
- ¿Por qué el proyecto no ha avanzado al ritmo esperado?
- ¿Qué ocurrió con los recursos inicialmente proyectados?
- ¿Cómo impactó el incremento en el valor de los predios?
- ¿Qué decisiones tomaron las diferentes entidades involucradas?
- ¿Quiénes tenían la responsabilidad de anticipar los obstáculos financieros y técnicos?
- ¿Existe una fecha real para el inicio de las obras?
Son preguntas que continúan siendo objeto de debate entre autoridades, líderes políticos y ciudadanía.
La incertidumbre continúa
Mientras se buscan alternativas de financiación y se analizan los desafíos técnicos y presupuestales, la doble calzada Pasto–Catambuco sigue siendo una promesa pendiente para el departamento.
Lo que alguna vez fue presentado como una obra cercana a iniciar hoy enfrenta nuevos cuestionamientos sobre su viabilidad, sus costos y el camino que deberá recorrer para convertirse en realidad.
Una obra que sigue esperando respuestas
La historia de la doble calzada Pasto–Catambuco es también la historia de las expectativas de miles de ciudadanos que esperan una solución definitiva para uno de los corredores más importantes de la región.
Entre anuncios, recursos insuficientes y nuevas controversias, la gran pregunta sigue siendo la misma: cuándo podrá pasar de los discursos a la realidad.
