Economía
Nuevo cambio de dirección prolonga la crisis en Comfamiliar Nariño

La historia de inestabilidad institucional parece no tener fin al interior de Comfamiliar Nariño. En una reciente decisión que vuelve a generar zozobra sobre el futuro administrativo de la región, la Superintendencia del Subsidio Familiar ordenó un nuevo y sorpresivo remezón en la cúpula directiva de la principal caja de compensación del departamento.
Este movimiento confirma que, pese a los largos procesos de acompañamiento estatal, la entidad aún está lejos de encontrar el rumbo sólido que requieren sus miles de beneficiarios.
Un nuevo relevo en la dirección administrativa
La decisión quedó en firme mediante la expedición de la Resolución 0544 del 15 de julio de 2026. A través de este documento oficial, el ente de control y vigilancia determinó separar de su cargo al hasta entonces director administrativo, Diego Raúl Blanco Pérez.
En su reemplazo, y con el enorme reto de asumir las riendas de una institución que se encuentra en cuidados intensivos, la Superintendencia designó al profesional Juan Carlos Villota Toro, quien tendrá la tarea de intentar estabilizar el manejo interno de la Caja.
Cuatro años de intervención sin soluciones definitivas
Este nuevo relevo directivo pone de manifiesto una preocupante línea de tiempo. Cabe recordar que la Caja de Compensación permanece bajo la drástica figura de intervención administrativa total desde mayo del año 2022, medida que fue adoptada luego de haber estado sometida a cerca de 20 meses bajo vigilancia especial.
Es decir, ya se acumulan casi cuatro años consecutivos de estrictas medidas de control por parte de la Superintendencia del Subsidio Familiar. Durante todo este prolongado periodo de tiempo, la entidad ha visto pasar por su gerencia a varios directores encargados, sin que hasta el momento se logre superar definitivamente la profunda crisis que originó la intervención.
La incertidumbre de las familias y empresas nariñenses
El constante vaivén administrativo vuelve a encender los debates y las preguntas más urgentes en el departamento: ¿Por qué Comfamiliar Nariño sigue cambiando constantemente de dirección sin consolidar un proceso? ¿Qué resultados tangibles y estructurales ha dejado realmente esta prolongada intervención para los miles de afiliados?
Mientras los despachos intercambian resoluciones, los verdaderos afectados continúan a la espera de respuestas. Los trabajadores afiliados, los empresarios aportantes y las miles de familias nariñenses siguen guardando la esperanza de que, en algún momento, su Caja de Compensación recupere por fin la estabilidad financiera y administrativa necesaria para cumplir plenamente con su invaluable misión social.









