Judicial
Trágico incendio en Pejendino Bajo cobra la vida de adulta mayor

La mañana de este martes, una profunda tristeza embargó a la capital nariñense tras confirmarse una dolorosa emergencia. Un grave incendio estructural en el sector de Pejendino Bajo cobró la vida de una adulta mayor de 85 años de edad, quien habitaba completamente sola en una vivienda construida con materiales altamente vulnerables.
El siniestro consumió rápidamente la humilde estructura, dejando a los vecinos y a la ciudad entera con un sentimiento de consternación ante la pérdida de una ciudadana que, pese a sus circunstancias, se había ganado el cariño de su entorno.
El enorme corazón de la víctima en Pejendino Bajo
Quienes la conocieron de cerca en las calles de Pejendino Bajo la recuerdan hoy con profundo cariño por su enorme bondad. A pesar de enfrentar sus propias y difíciles carencias económicas, además de lidiar con evidentes problemas de movilidad propios de su edad, la mujer dedicaba parte de su día a una labor noble: se preocupaba constantemente por alimentar a los perritos en condición de calle del sector.
Esa entrega desinteresada hacia los animales más indefensos la convirtió en un rostro entrañable, solidario y respetado por toda la comunidad que hoy lamenta su trágica partida.
Las dificultades para atender la emergencia
La atención de este incendio representó un enorme reto técnico y logístico para los organismos de socorro. La falta de vías de acceso vehiculares hacia la zona afectada en Pejendino Bajo impidió el ingreso directo de las máquinas de Bomberos Pasto.
Ante este complejo obstáculo, los equipos de emergencia debieron actuar con rapidez, recurriendo a la extensión manual de varios tramos de manguera para poder llegar al punto exacto y controlar las llamas. Lamentablemente, cuando el fuego fue por fin extinguido, y contando con el valioso apoyo y acompañamiento de la comunidad, fue hallado el cuerpo sin vida de la mujer bajo los escombros de la estructura.
Una reflexión sobre la soledad y el olvido en la vejez
Más allá del dolor por la tragedia material y la pérdida humana, esta historia nos deja una reflexión muy profunda como sociedad: en nuestras ciudades aún hay personas mayores que enfrentan la etapa de la vejez en completa soledad, viviendo el día a día en condiciones de extrema vulnerabilidad.
Hoy, Pasto despide a una mujer que, aun teniendo muy poco a nivel material, siempre encontró la manera de compartir y brindar amor a quienes más lo necesitaban. El anhelo de sus vecinos es que su historia no quede registrada simplemente como una noticia judicial más, sino que trascienda como un llamado urgente a mirar con mayor empatía, cuidado y solidaridad a los adultos mayores que viven en el olvido.








