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Política Nacional

Cierre de diálogos con CNEB cambia el escenario de paz en Nariño

El Gobierno terminó mediante la Resolución 346 la mesa con la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano. La decisión nacional deja interrogantes sobre compromisos territoriales en Nariño.

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El cierre de diálogos con CNEB cambió el escenario de la política de paz con impacto en Nariño y Putumayo. Mediante la Resolución 346 del 28 de agosto de 2026, el Gobierno nacional dio por terminada la mesa con la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano y dejó sin efecto las decisiones que sostenían formalmente ese proceso.

Qué establece el cierre de diálogos con CNEB

La Resolución 346 de 2026 ordena terminar la mesa de conversaciones y deroga las resoluciones 064 del 28 de febrero de 2024 y 202 del 9 de julio de 2025. El acto administrativo rige desde su expedición y dispone su comunicación a las partes vinculadas.

El Gobierno justificó la decisión en lo que calificó como una “ausencia de voluntad de paz” de la organización. Esa expresión corresponde a la conclusión oficial consignada por el Ejecutivo; no constituye por sí sola una verificación independiente de todos los hechos ocurridos durante la negociación.

De la Segunda Marquetalia a la CNEB

El proceso se abrió inicialmente con estructuras asociadas a la Segunda Marquetalia. Después de divisiones internas, algunas facciones continuaron bajo la denominación Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano. Durante el desarrollo de la mesa se anunciaron acercamientos y compromisos con énfasis territorial.

La terminación formal corta ese canal de negociación en el nivel nacional. También obliga a precisar qué ocurrirá con los acuerdos parciales, mecanismos humanitarios o iniciativas comunitarias que hubieran avanzado antes de la resolución.

Consecuencias para Nariño

Nariño tuvo un lugar relevante en el proceso por la presencia de estructuras armadas y por las iniciativas locales que buscaban reducir riesgos para la población. Un análisis de Página 10 señaló que la ruptura deja al departamento ante el reto de redefinir la coordinación entre paz territorial, protección comunitaria y seguridad.

La decisión nacional no elimina las responsabilidades de prevención y atención humanitaria de las autoridades. Alcaldías, Gobernación, organismos de control y entidades nacionales deberán aclarar cómo continuarán las medidas de protección y el seguimiento a comunidades expuestas a disputas armadas.

El cambio también se relaciona con el debate sobre el alcance de los diálogos regionales. Entérate Nariño ha informado previamente sobre las tensiones entre el Gobierno nacional y las autoridades departamentales frente a diálogos territoriales con grupos armados.

Versiones y pasos que faltan

La resolución confirma la terminación jurídica de la mesa, pero no resuelve de inmediato sus efectos en cada territorio. Falta conocer la posición formal de la CNEB, el estado de los compromisos anunciados y el esquema que adoptará el Gobierno para proteger a las comunidades en las zonas donde operan esas estructuras.

Cualquier balance posterior deberá distinguir las decisiones oficiales de las versiones de las partes y de la información preliminar que surja en los municipios. Para Nariño, el asunto central será que la ruptura del diálogo no deje sin coordinación las acciones humanitarias, de seguridad y de protección a líderes y comunidades.

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